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Las neuronas en funcionamiento continuo

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Trabajadores Liberación 2000

En cierta manera, son bastantes agradables estos recuerdos de tiempos pasados y también superados. Al escribir, me llego a asombrar de todo aquello que no sabía (que era mucho) y lo que, por desgracia, sigo sin saber. Porque en todos los trabajos, pero en el transporte, nunca se para de aprender.

Tengo una frase que repito muchas veces. Es la siguiente: “Este trabajo te tiene las neuronas en continuo movimiento todos los días del año”. Nunca descansas, siempre aprendiendo, siempre innovando. Ningún día es igual al anterior y menos al siguiente. No son de esos trabajos que son rutinarios. Además en Nacex estamos siempre con la máxima exigencia posible y la normal tensión por la continua mejora. Somos muy exigentes con nosotros mismos, los errores no están dentro de nuestro vocabulario, y si los hay, rápidamente ponemos los medios necesarios para que no se repitan. En otra entrada del blog explicaré todo aquello que no se ve, pero que hace que busquemos siempre la excelencia, como pone en la página web corporativa www.nacex.es:

“Nuestro objetivo es ofrecer más y mejores servicios, entendiendo la calidadcomo la única filosofía de trabajo posible, y creyendo en la satisfacción del cliente como un valor en sí mismo.”

Y así es como día a día, hora a hora, minuto a minuto, he tenido que aprender de todo aquello que incluso un día dije que no me gustaba, como por ejemplo la contabilidad.

En aquellos primeros meses de negocio tuve que aprender lo que significa una línea de crédito y una línea de descuento. Eso sí, también aprendí todas las comisiones que puede tener un banco. En este punto, me gustaría hacer una reflexión sin poner el dedo en la llaga de quien pueden ser los culpables de esta crisis que estamos sufriendo todos.

Lo del tema de los bancos es gracioso. Sabiendo de antemano que todo son negocios y que deben también ganar dinero, lo que me parece exagerado y un poco indignante es que según avanzan las nuevas tecnologías, todo lo hacemos a través de Internet:

  • Mandamos los recibidos y las nóminas
  • Hacemos las transferencias y los ingreses de los cheques, y como mucho, se los llevas a las oficinas personalmente
  • Etc.

¿Y todavía nos siguen cobrando comisiones? Sus propios programas están dirigidos a que tú te lo hagas todo, ellos casi no hace falta que tengan oficinas físicas. Y siguen cobrando y cobrando. Porque aunque te digan que no las cobran, al final, se inventan algo y lo hacen. Os cuento lo que me ha pasado en uno de esos bancos “rescatados”. Aparte de romper los acuerdos tenidos (lo entiendo porque me estoy yendo), pero seguir cobrando dichos acuerdos, me querían cobrar una comisión administrativa. Es decir, yo tenía, pongamos un ejemplo, tarifa plana al mes, que me la cobraban y al mismo tiempo la nueva. No te creas que quitan una y ponen otra. No.

Otra cosa que no entiendo de los bancos es cómo pueden sacar acciones a bolsa con un importe más elevado de lo que tenía que haber sido y aquí no pasa nada y seguimos para adelante. Tampoco entiendo a lo que se puede llamar cláusulas abusivas, si sean las que sean las cláusulas, las tienes que aceptar. Yo voy a comprar una casa y pido dinero al banco porque no lo tengo, si lo tuviera no haría falta que fuera al banco. Entonces me leo las cláusulas y puedo pensar que son abusivas, pero como no tengo una máquina de hacer dinero tendré que aceptarlas, ¿no?. Puedo ir a otro banco, pero por mi experiencia, cuando compras una casa, ya te dicen con el banco que tienen ellos la deuda, cambiar de banco a posteriori o incluso cambiar de sucursal dentro del mismo banco te puede ir la vida. Es decir, ya estás condicionado.

Pero voy a dejar de hablar de “política” porque mis palabras no llegan a ninguna parte. Por muy bien que hagamos los que estamos debajo de la pirámide nos tenemos que apretar el cinturón de tal manera que cambiamos hasta de color de piel. Como lo hagan mal los de arriba, a ellos no les pasa nada.

Siguiendo con el relato, y ya teniendo que hablar con los bancos, llegaron otros conocimientos, como por ejemplo, la contabilidad. Recuerdo que cuando tuve que dejar de estudiar para ayudar a mis padres económicamente, hice un curso de grabadora de datos, porque la contabilidad no me gustaba. Como dicen: “¿No te gusta el chocolate?, pues toma dos tazas”. No sólo he tenido que aprender que “entra por el debe y sale por el haber”, sino que tuve que aprender a utilizar los balances, a contabilizar, los mayores, etc., etc.

No contenta con ello, también tuve que aprender los programas contables para poder hacerlo, así como todos los cambios de leyes y de programas para adaptarse a las leyes, cursos de principiantes, medios, avanzados, todos los habidos y creados.

Y no solamente cómo contabilizas, sino también las nóminas, los convenios… En fin, todo lo relacionado con el personal y el resultado del negocio. Y todo también apoyado con una gestoría/asesoría.

Una lección que no me costó mucho aprender es la lectura de los BOE. Al venir de ser funcionaria, había leído bastantes leyes publicadas y normas. Ahora los devoro, pero sólo me voy a Justicia, para conseguir pillar a todos los que se declaran en concursos de acreedores, debido a que muchos de los administradores concursales se les olvida notificar el plazo para la comunicación de la deuda y eso hace que se pasen los plazos.

Ayer, en una reunión de Delegados, salió también este tema, los impagados. Se supone que entregar un talón es un delito, pues aquí tampoco pasa nada, la Justicia es lenta y no se llega a ningún puerto. En otro post recordaré un poco este tema, aunque prefiero olvidarlo y cobrar lo que me deben.

Podría exponer más lecciones que he ido aprendiendo, pero lo que me gustará más contar son las que aprenderé a partir de dentro de un rato. “Sólo sé que no se nada”. Frase atribuida a Sócrates aunque parece ser que quién se la atribuyó fue su alumno  Platón.

Esto es también otra maravilla de la modernidad. Hoy en día, no hace falta tener muchos datos en la cabeza, ni ser un experto en muchas cosas o en algunas, ni tener una carrera para tener grandes conocimientos. Todo está en Internet. Haces una búsqueda y encuentras todo aquello que te hace dudar, que ansías saber o que tienes una necesidad. ¡Cómo ha cambiado todo en estos años! Antes tenías a alguien delante de ti que decía las verdades como puños, que te dejaba con la boca abierta de los amplios conocimientos que tenía. Hoy en día, mientras que hablas consultas por Internet lo que está diciendo y sorpresa, NO ES VERDAD, pero eso sí, se lo está creyendo y lo dice con tanta seguridad, que el resto que no tiene Internet se lo cree y es Dios. Pero para ti, con tu tablet entre las manos, se acaba de caer el ídolo, la admiración, todo. Ahora hay muchos maestros en la red y eliges.

Y para poner el punto final a hoy, voy a escribir algo que también aprendí en uno de los últimos cursos que he dado:

Cada meta que se consigue nos da dos cosas:

  • Éxito;
  • Enseñanzas, porque el fracaso, si lo hubiera, también es un aprendizaje.

Carmen Ruiz Atienza

Nacex, crecex, te reproducex y muerex

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

No sin mi hija

Ahora que he empezado a describir aquellos “maravillosos” años en los cuales empecé a aprender todo lo relacionado con el mundillo de los negocios, me ha venido a la mente la frase que se inventaron la competencia para hablar de nosotros: “Nacex, crecex, te reproducex y muerex”. No se tuvo una idea brillante, pero durante muchos meses era la que se oía en todas partes. Tengo que decir que nos ayudó bastante, puesto que empezamos a decirla también nosotros y se demostró que además de tener ilusión teníamos humor. Poco a poco las empresas también nos empezaron a conocer por los de la “Diana”, por lo parecido que era nuestro logo a una diana del tiro de arco, por ejemplo. Todo era positivo, lo importante es que se hablara de nosotros, aunque fuera de esta manera. Nosotros teníamos que demostrar que somos buenos trabajando “La calidad es la mejor publicidad” y eso fue lo que conseguimos y lo que seguimos haciendo, demostrando que nuestra calidad es también beneficiosa para la calidad de los clientes de nuestros clientes. Todo es una gran cadena.

Pero siguiendo con la narración dónde se demuestra que nada es fácil, nos encontramos a los 3 meses de empezar nuestra andadura por estos mundos. El dinero que nos habían dado al hipotecar por segunda vez la casa para empezar el negocio se había esfumado y encima estábamos con casi ningún cliente. Además, la forma de pago no era instantánea. No teníamos a nadie que nos pudiera ayudar económicamente, pero al final un familiar nos dejó un poco de dinero y conseguimos superar un mes. Y no sé cómo, echando el resto, empezamos poco a poco a despegar.

En Nacex hubo cambios operativos y de dirección. Todo esto hizo que me desequilibrara emocionalmente un poco más y me hacía preguntas:

  • ¿Nacex llegará la parte de “crecex… o estábamos cerca del muerex”?
  • ¿Me dará tiempo a ver algo de dinero en el banco?

Recuerdo que durante el primer año dormía poco o casi nada, estaba nerviosa, insegura.

Yo soy persona visual, es decir, todo lo trabajo con las imágenes, hojas de cálculo, etc.  Y todo empezaba a verse bien en ellas, pero no físicamente. Me explico, la hoja de cálculo ya indicaba que se estaba haciendo bien el trabajo, pero el saldo del banco no era muy claro porque lógicamente casi todo estaba como pendiente de cobro. Se había cogido a clientes que pagaban casi 2 veces al año. Por tanto, los primeros 6 meses estuvimos sin cobrar. Si es verdad que a partir del primer pago ya se recibía todos los meses, otros pagaban a 3 meses, el raro era el que pagaba al mes fecha factura. Hay que tener en cuenta que salvo el cliente esporádico, el mínimo de forma de pago es 30 días fecha factura y esto sigue más o menos igual, aunque saquen las leyes que se quiera. Si quieres un cliente tendrás que hacerlo con sus condiciones porque siempre habrán otros que las acepten, y muchas veces se ha tenido que dejar en la cuneta alguno porque las exigencias eran demasiado elevadas, sin tener en cuenta lo que se da a cambio.

Pero siguiendo con mi relato, nos encontramos que el trabajo es duro, no se termina en un horario laboral, se sigue en casa, en festivos, en fines de semana, en cualquier momento de tu vida. Es tan duro que me llamaron del colegio de mi hija. Había llegado el momento anual del análisis psicológico y de capacidades que hacían y resulta que vieron algo que les extrañó mucho. Mi hija tenía 7 años, y a la hora que le dijeron que dibujara a una familia (algo típico de los psicólogos), me retiró un poco del dibujo. Otros años, siempre habíamos estado cogidos de la mano, pero ese año me apartó. Cuando me enseñaron ese dibujo se me hizo un nudo en el estómago y los ojos vidriosos. Era lógico, antes disponía de la tarde para estar con ella y en cambio, en ese momento la empresa me dedicaba mucho tiempo, demasiado.

Tuve que cambiar el chip con las relaciones.

Es importante reconocer que Laura (mi hija) ha mamado casi desde niña este trabajo. La recuerdo en la nave, tumbada encima de carro, dormida, mientras que nosotros estábamos trabajando a altas horas de la noche. Era porque teníamos un “masivo”, bendita palabra, y no se podía sacar en un día y lo hicimos por la noche para que saliera todo al día siguiente. También la recuerdo haciendo sus deberes a mi lado mientras que yo aprovechaba el fin de semana para facturar, porque no podíamos perder ni un día en hacerlo. Un día de retraso significaba cobrar más tarde, y era un privilegio que no nos podíamos permitir.

Al final conseguimos estar juntas y que no sintiera que la estaba abandonando. Era mejor tenerla junto a mí que no dejarla con algún familiar, o por lo menos lo justo. Por eso, cuando se la pregunta por este trabajo, ahora que tiene 24 años, dice que lo ha mamado desde pequeñita. Y es verdad.

Hoy en día es mi socia, mi apoyo en los momentos difíciles en la empresa y en mi vida. Estudió la carrera de Administración y Dirección de Empresa sin repetir ningún año y cuando terminó empezó a trabajar conmigo en la empresa y hubo un cambio de aires, al mismo tiempo que empezó a ser mi profesora porque la nueva generación tiene:

  • Frescura
  • Imaginación
  • Muy buenas ideas
  • Ganas de superación siempre que se les dé la oportunidad.
  • No tienen secretos con las nuevas tecnologías, han nacido con ellas
  • Saber adaptarse a los cambios mucho mejor

Por eso, tengo que dar gracias a mi hija porque no sólo ha superado mis ausencias, sino que cada día me enseña más cosas y siempre me tiene las neuronas en continuo movimiento.

El personal la llama “la jefilla” porque yo soy la “jefa”, pero habría que ver como la respetan y la escuchan también, porque no dice nada que no sea coherente.

Ya voy a dejar de hablar de mi hija, porque estaría horas y horas, pero es justo decir que estoy orgullosa de ella y que me ayuda mucho no, lo siguiente.

Carmen Ruiz Atienza

No soy “superwoman”, tengo un buen equipo

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Sin mi equipo de Liberación 2000 no consigo nada

En esta entrada semanal, voy a hacer un pequeño “Kit-Kat” sobre la historia del comienzo de mi aprendizaje como emprendedora, que además, me hace recordar que igual que pasa cuando tienes un hijo, el tiempo pasa, sin darte cuenta, demasiado deprisa.

En este texto me voy a dedicar a hablar del personal de mi empresa.

Tengo que reconocer que el personal de una empresa es la espina dorsal. Hay trabajadores que pueden ayudar a la empresa, pero también los hay que las pueden hundir. De todo hay en la viña del señor. Igual que hay empresarios que pueden levantar o hundir a la misma empresa. Hoy en día, estamos viviendo todas las posibilidades y combinaciones posibles entre jefes-trabajadores y sus resultados.

Un equipo acoplado entre ellos mismos y el jefe tarda muchos años en formarse, mínimo 5, creo que he leído en alguna parte. Yo tengo la suerte de poder trabajar con profesionales que iniciaron conmigo la historia de Nacex. Otros llevan más de 5 años conmigo, por lo tanto, la plantilla está muy asentada.

Un equipo se tiene que acoplar entre varias vertientes:

  • El jefe con el jefe: esto es importante, puesto que hay que tener en cuenta que yo pasé de tener unos jefes a ser jefa. Igual que no hay un manual de cómo ser madre, tampoco lo hay para ser jefa. Por lo tanto, no sólo te tienes que enfrentar con el aprendizaje de la creación de la empresa, sino también el saber relacionarse con personas que pueden ser más jóvenes que tú, más mayores, mujeres y hombres. A veces, he tenido miradas dirigidas hacia mí con miedo, preguntando si sería capaz de sacar adelante algún tema. Algunos confiaban y otros pensaban que no lo lograría.
  • El jefe con los empleados: un aprendizaje que te da el tiempo. Venía de obedecer y pasaba a mandar. Durante todos estos años, he pasado por todas las etapas. Mi opinión es que igual que cuando educas a tu hijo, el principio de las relaciones tiene que ser “seria”. Una vez crees que el aprendizaje está más o menos entendido, puedes abrir un poco la mano, pero también tengo que decir que con un límite, puesto que durante una etapa que tuve de más relación, al final, se confundieron las obligaciones. Yo he tenido trabajadores que pensaban y decían que “El jefe es malo por naturaleza” y otros muchos que reconocen el esfuerzo y el trabajo realizado. Una ensalada con todos los ingredientes.
  • El empleado con el empleado: como en toda empresa, en Liberación 2000 existen varios departamentos diferenciados, no sólo por trabajo sino también por forma de actuar. Yo soy de la opinión que para estar en un sitio en concreto, tu forma de ver la vida laboral es directamente proporcional a tu trabajo, me explico con las divisiones que tenemos en la empresa:
    • Conductores: en mi caso son autónomos, emprendedores también, pero libres. Dependen de unas normas que ponemos en la empresa, pero al fin y al cabo, salen por la mañana, hacen su trabajo, vuelven a la oficina, vuelven a salir, y se relacionan mucho entre ellos, y ahora al bajar el trabajo, se relacionan un poco más con el personal de la oficina. Esto hace que vean las cosas de muy diferente manera, pero tengo que decir que cuando han llegado las vacas flacas, han dado la talla. Su trabajo es perfecto. De todos los equipos de conductores que he tenido a lo largo de estos años, estoy segura que el actual es el mejor de todos. Son años conmigo y por lo tanto estamos acoplados.
    • Comerciales: de ellos depende la primera captación del cliente. Digo la primera porque una vez que el cliente entra a trabajar es el trabajo de los administrativos, mensajeros, la red de Nacex (mis compañeros delegados que les dedicaré un texto a ellos para agradecerles también su trabajo) y por último, cerramos el círculo con el mantenimiento de los comerciales. Son también unos espíritus libres, que les cuesta obedecer y salir de su zona de confort, pero que hay que reconocer que no todo el mundo es capaz de “hacer puerta fría”. Hay que tener un temple muy bueno porque muchas veces lo que reciben son malas caras o malas contestaciones.
    • Administrativos: Son los que están pegados a un ordenador y teléfono, vigilando a todos los envíos (otra historia que escribiré es cómo se controlan todos los envíos uno por uno hasta que llegan a su destino), escuchando los enfados de los clientes, aunque también son los que reciben las felicitaciones.

Tengo que decir que todo mi personal, al llevar mucho tiempo conmigo, son los mejores “del mundo mundial y parte del extranjero”, y por eso, en todas las convenciones recibimos el premio a las 15 mejores delegaciones Nacex entre más de 300 que somos en toda España.

Tengo que decir que actualmente tengo 2 Delegaciones Nacex (2801 y 2826) y como no soy Dios y no puedo estar en todas partes a la vez, mi personal goza de toda mi confianza para poder dejarles solos. Y actúan así.

Recuerdo una vez que después de asistir a un curso de Inteligencia Emocional, llegue a la oficina a poner en práctica lo aprendido y pregunté dónde se clasificaban ellos:

      1. Puedo – No quiero
      2. Puedo – Quiero
      3. No puedo – quiero
      4. No puedo – no quiero

Todos dijeron más o menos lo mismo, entre el punto 2 y el 3. Tengo que decir que mi personal está en los 4 puntos, y que además según las circunstancias, pueden pasar de un punto a otro en poco tiempo. Pero hay algo importante de cuando se crea un grupo fuerte, en muchas ocasiones no es el jefe el que vuelve a redirigir al personal, es el propio equipo el que hace que otros funcionen. Es decir, como el libro “Fuenteovejuna, todos a una”.

Gracias al equipo de Liberación 2000, seguimos aguantando la crisis, saldremos más reforzados y conseguiremos volver a la situación anterior.

¿Y tú en qué punto te encuentras de los 4?

Yo estoy muy fuerte, en el punto de SI SE PUEDE Y SI SE QUIERE.

Carmen Ruiz Atienza

Cómo tener cero clientes y no morir en el intento

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Se buscan clientes

Nacex empezó su camino el 6 de Febrero de 1995. Somos pocas delegaciones, pero con mucha ilusión y unas ganas tremendas en que este proyecto salga adelante, sobre todo por el bien de mi misma (casa hipotecada de nuevo, sin otro trabajo, cambio de vida familiar, social, etc.).

Como ya dije en otra entrada del blog, yo era funcionaria de la Comunidad de Madrid. Durante los primeros meses intenté compaginar ambos trabajos, pero me di cuenta que Nacex absorbía todo el tiempo diurno y hasta nocturno. Decidí coger la excedencia como funcionaria. Esto suponía que en dos años no podía volver a la Comunidad de Madrid, por lo que tuve que tomar otra decisión importante en mi vida: dejar la tranquilidad que tenía en horarios, vacaciones y salario para arriesgarme en una empresa que no sabía el futuro que tendría.

Nos encontramos que el dinero que conseguimos por la segunda hipoteca de la vivienda se había ido gran parte en el alquiler de la nave para empezar: mobiliario, ordenadores, fax, fotocopiadoras, teléfonos, personal, etc., y con “Cero clientes”. Añadir que el dinero que nos quedaba sólo nos llegaría para tres meses. Después, no tendríamos nada, sólo deudas e ilusión, mezcladas con incertidumbre y miedo (por qué no decirlo).

Y empezamos el 6 de febrero, mirando el teléfono porque nadie llamaba. Había que salir a buscar a los clientes y que también empezaran a confiar en nosotros. Ninguna empresa nos conocía, habíamos nacido sin hacer mucho ruido, por lo tanto, cuando me presentaba a cualquier empresa tenía que repetir el nombre varias veces. No les sonaba, éramos nuevos.

Pero lo peor de todo no era que no conocieran nuestro nombre, era que no sabían cómo trabajábamos, y es lógico, no lo sabíamos ni nosotros, pero en esa época estábamos seguros que pondríamos todo de nuestra parte para que todo no saliera bien, sino estupendamente. Es increíble, pero al poner éstas palabras me encuentro que es lo mismo que actualmente hacemos.

Todas las personas que comenzamos en Nacex, teníamos y tenemos la misma filosofía de trabajo.

“El cliente tiene la preocupación de su envío sólo hasta el momento que nos hace entrega del mismo, en ese momento ya no tiene ninguna preocupación. Dicha responsabilidad pasa automáticamente a nosotros, y a partir de ese momento, hacemos lo que tengamos que hacer para que los envíos lleguen a donde les están esperando”. Es decir, nosotros estamos para aliviar problemas a los clientes.

Siempre luchamos por este fin, algunas veces (muy pocas) no se puede cumplir por problemas ajenos a nosotros, pero siempre estamos en continuo movimiento de mejora.

Al principio, lógicamente, la filosofía y la teoría la teníamos, pero lo que no teníamos era al cliente. Por lo tanto, había que hacer todo lo posible para convencerle de que nos diera por lo menos un solo envío. Se rogaba (literalmente, porfa, porfa…) para que nos dieran un envío y cuando se conseguía lo teníamos entre algodones. Si el cliente de esa época y el actual supieran lo que somos capaces de hacer con su envío para que todo llegue a su destino, se quedaría asombrado.

Cuando en un envío se produce algún contratiempo, parece que es un hijo en tú entrañas, se te encoge el estómago, sufres sudores y temblores de voz, síntomas de agonía, y sólo se termina cuando está el trabajo finalizado.

Al principio, debido a la incertidumbre, sufríamos con todos los envíos que habíamos conseguido realizar, puesto que eso significaba que ya teníamos un cliente.

Me acuerdo un caso en concreto: ya teníamos el primer cliente, nos probó, le gustamos y se dio cuenta que somos una empresa seria y empezó a confiar en nosotros. Tengo que decir que dicho cliente a día de hoy sigue trabajando con nosotros, por lo tanto, creo que antes y ahora le hemos demostrado de que piel estamos hechos. Pues como estaba contando, nos pide que entreguemos un concurso muy importante (todos los concursos son importantes pero éste parecía más todavía). Sin cortos ni perezosos, nosotros asumimos dicho reto, aún teniendo el cuerpo temblando y rezando a todos los dioses de todas las religiones, por si acaso. Pero llega la sorpresa, el concurso hay que presentarlo en París (La France). Había que hacerlo todo rápido, perfecto, el plazo de presentación era justo en el tiempo. No se podía encargar a nadie ésta responsabilidad.

Mi antiguo socio era el “comercial” el que cogía el maletín y se iba a buscar a los clientes y yo la parte “administrativa” de organización, control, etc.

Aunque los dos sabíamos hablar francés, se pensó que mejor que fuera yo a París a hacer dicha entrega. Nadie tuvo en cuenta el peso que tendría que llevar. Me encontré en el aeropuerto de Barajas y mi socio me trajo el concurso. Cuando vi la cantidad de papeles que había que presentar, me encontré sin fuerzas suficientes ni para facturarlo. En ese mismo momento hicimos el cambio. Es mi socio el que se dirigió a “la France” para presentar dicho concurso. Al final, todo salió perfectamente. Se hizo la entrega correspondiente y entró en plazo. Un gran éxito para el cliente, pero ¿qué significó para nosotros?:

  • Una gran satisfacción;
  • Un buenísimo aprendizaje;
  • Una toma de conciencia de que podíamos con todo lo que nos viniera en el futuro;
  • Nuestro primer ingreso económico, que era un punto importante;
  • Habíamos salido de nuestra “zona confort” temblando, y ahora, nos encontrábamos cómodos y con ganas de demostrar que “Aquí estamos, y somos solucionadores de angustias de los clientes”.

Carmen Ruiz Atienza

De cómo la ilusión supera a la locura

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Equipo Liberación 2000

Ahora me viene a la memoria, antes de comenzar ésta andadura por el “emprendimiento”, la alegría de cómo empezó todo. Un puñado de personas -no éramos muchos- de distintos ámbitos sociales, culturales, regionales, etc., pero todos con algo en común: la ilusión.

Recuerdo una visita a Barcelona. Quedaba poco para empezar. Había que aprender a utilizar el sistema informático y conocer cómo se tenía que trabajar. Nos encontrábamos en un sitio precioso de la ciudad. Nos empezamos a conocer, saludar, intercambiar la problemática empresarial en la que nos estábamos metiendo. El programa informático no funcionó, pero no hubo desanimo ninguno entre nosotros. Con suma paciencia, estuvimos esperando hasta que nos dijeron que lo aprenderíamos en otro momento. Se hizo la teoría sin poder hacer ningún tipo de práctica. Pero no es ese el recuerdo que tengo, sino cuando nos metieron a todos en un autocar: los nuevos emprendedores y los que tendrían que apoyarnos desde la parte franquiciadora. Todos juntos. Nos llevaban a conocer la plataforma de Barcelona, donde se nos haría una recepción para hablarnos y conocernos un poco más.

Cuando llegamos era de noche. La plataforma tenía todas las luces encendidas. En ese momento, se oyeron unos gritos de ilusión y de alegría. Nos abrazamos todos, algunos llorando, otros sin saber qué decir. Fue cuando se nos vino encima la realidad de lo que estábamos haciendo y lo que se estaba empezando a construir.

Muchos de aquellos compañeros franquiciados siguen todavía luchando en el mismo “autocar” de entonces, otros se han marchado para realizar cambios en su vida personal y laboral, pero a todos los recuerdo con cariño, porque nos dejamos la piel y las entrañas en esos principios. Aunque hayan pasado 18 años, los que están aquí siguen haciendo lo mismo, sólo que con algunos achaques más, debido a la edad, que no perdona.

También recuerdo con mucho cariño al personal que representaban a la Central, y que también hoy en día, siguen luchando codo con codo con nosotros. Y por supuesto, personas que ya no están, pero que fueron creadores de lo que somos hoy, sin la menor duda.

Ese día se creó una unidad entre todos nosotros muy difícil de conseguir posteriormente. Una vez que empezamos a trabajar juntos, esa unidad se fue haciendo cada vez mayor. Tanto, que quizás es muy difícil que las generaciones posteriores de franquiciados y personal de la Central sepan comprenderla.

La inauguración terminó con una pequeña cena informal y con la visita del tenista Sánchez Vicario (fotos con él). Luego, vuelta al hotel con el ego flotando en el ambiente.

Tengo que reconocer que dicha ilusión se me repite anualmente cuando asisto a las convenciones, aunque han cambiado un poco desde entonces. No sólo las convenciones, sino también mis propios ojos.

Cuando posteriormente, en éstos años, hemos hablado de que todos estamos y seguimos en el mismo barco, siempre se me ha venido a la memoria esa noche, esas luces, esas lágrimas, esos abrazos sinceros… en fin, todo aquello que luego me dio fuerzas para superar todos los escalones, que uno por uno tendría que superar, y que hoy en día, sigo superando.

Ahora quiero hacer mención a lo contrario de lo que acabo de narrar. No me gusta hablar de lo negativo, pero para crecer también hay que tener en cuenta el entorno.

¿Os habéis encontrado en alguna parte de vuestro camino con personas que debido a su mediocridad te impedimentan tu propio crecimiento? Yo me he encontrado con varias personas así. Aunque intento huir de ellas, por desgracia, consiguen rodearte y ponerte zancadillas. ¿Cómo defino a éstas personas?

  • Su verdad está por encima de la verdad de los demás;
  • No están dispuestos a cambiar, ni a escuchar, ni a aprender;
  • La palabra “reciclarse” no está en su vocabulario;
  • Sólo son capaces de imponer su mediocridad por la fuerza y no por las palabras ni por los resultados;
  • No son capaces de reconocer que sus ideas no llevan a ningún puerto.

El problema es que cuando te encuentras con este tipo de personas, hacen que la creatividad sea nula y frustrante. Puedes tener diferentes puntos de vista, y puedes convencer de lo que estás haciendo, pero, ¿cómo se puede conseguir cuando hay personas que no te preguntan ni saben ni se preocupan de otras opiniones?

La verdad tiene varias caras e incluso según el momento puede ser una verdad o puede ser otra. Hay que ser accesibles a todos los puntos de vista y cambiar según el momento o según los resultados. Si tu actitud anterior no te ha dado el resultado correcto, ¿no será más fácil pensar que es un problema tuyo y no de los demás?

Si siempre se dice que la época de crisis sirve para renovarse, las personas de las que estamos hablando se encuentran siempre en el mismo punto, y además contentas porque no escuchan otras opiniones. Pueden llegar a estropear un futuro laboral, pero no les importa porque ellos son felices, debido a que consiguen lo que su verdad les está imponiendo.

¿Conoces a alguien así? Huye de él y si no tienes más remedio que tenerlo cerca, ¡que no se te pegue nada! No merece la pena.

Carmen Ruiz Atienza