Machismo no, gracias

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

clara_campoamor

El 6 de febrero, mientras nosotros estábamos celebrando el 19º Aniversario de Nacex con gran alegría y sorpresas, en el resto del mundo se dedicaba el mismo día a la Lucha contra la Ablación Femenina, es decir, la lucha contra la mutilación genital femenina, que atenta directamente contra la vida sexual y reproductiva de las mujeres. Es un proceso muy doloroso que se hace a las niñas de corta edad y que les puede producir unos graves daños, como la muerte por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico, debido al intenso dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.

Sólo de pensarlo, se me pone los pelos de punta, la carne de gallina y cruzo las piernas por si acaso. ¿Cómo es posible que todavía se puedan hacer tales mutilaciones a las mujeres? Encima las personas que lo hacen son también mujeres que, además, tienen un buen salario para hacer estas actividades. Podría seguir y seguir con éste tema en concreto, pero creo que debemos todos reflexionar de cómo es posible que un ser humano pueda hacer tanto daño a otro ser humano, y sólo por ser mujer.

En la India violan y violan a las mujeres como si no fueran personas sino objetos para utilizar.

En las guerras, incluso en las actuales, violan a las mujeres para satisfacer instintos animales. No quiero hablar en estos momentos de que hacen lo mismo con los niños, porque aparte que me parece más despreciable atacar a un indefenso, creo que se podría dedicar toda una entrada a este tema, si soy capaz de escribir, claro, porque hay temas que mi cabeza no es capaz de asimilar.

Pero, me voy a dirigir sobre todo a Europa, esa Europa moderna, sin complejos, y sobre todo a España, que es lo que más conozco. No existe la ablación, pero, existe todavía la supremacía del hombre sobre la mujer?

Vamos a hablar de Alemania, por ejemplo, país moderno y no machista -en teoría-, pero nos vamos a ir a Munich, ciudad conocida por su festival de la cerveza y por su equipo de futbol: el Bayern.

En un viaje de vacaciones que hice por ese país, mi primera parada fue en dicha ciudad. Sería más o menos el año 2002. La guía nos hablaba de lo buena que era la cerveza, todos los días 1 litro como mínimo, era buena para el corazón, el hígado, el páncreas, la alegría, la felicidad, etc., etc. Ella plasmaba todo esto en ella misma, era una mujer más bien entrada en carnes y con buenos colores. Era mi primer viaje a ese país y yo me imaginaba a todos los alemanes altos y rubios, pero en Munich no los ví por ninguna parte, tuve que esperar unos años más tarde y marcharme a Lanzarote unas vacaciones para comprobar a todas las familias alemanas guapas, delgadas y rubias, desde el padre siguiendo por la madre y los encantadores hij@s. Pero estando en Munich, no los ví y, además, comprobé la cantidad de inmigrantes que había y pensé si alguien que yo sé levantara la cabeza, menuda torta se daba al ver donde estaba su raza aria.

Durante el primer día, nos estuvieron enseñando las maravillas de la ciudad. Me acuerdo que cuando pasamos por una estatua de mujer, la guía nos dijo que se podía comprobar que tenía las curvas bien marcadas y estaba entrada en carnes, esto era debido a que los habitantes de Munich les gustaba las mujeres rellenitas. Asombrada me quedé, pensé que sería raro que los hombres en esa ciudad no estuvieran también adscritos a las curvas de la Barbie, pero había que hacer caso a la guía que, entre la cerveza que tomaba y la cintura que tenía, cada vez tenía más adeptos a sus charlas, aunque casi todas eran féminas, los hombres seguían intentando encontrar a las rubias.

Por la mañana, nos llevaron a la famosa cervecería Hofbräuhaus, vimos a muchos hombres tomando cerveza con camisas de cuadros y pantalones vaqueros o tiroleses. Con unos brazos que eran como todo mi cuerpo (sin exagerar) y con unos enormes vasos llenos de cerveza. No movían el cuerpo, solo movían el brazo de un lado para otro como si fueran a brindar entre ellos. Nos marchamos y volvimos a la hora de la comida: estaban los mismos, o si eran otros, llevaban las mismas camisas, todos hombres. Volvimos a la cena y horror: ¡allí volvían a estar! En todo el día, sólo habíamos visto una mujer que era la única que cambiaba de rodillas de los hombres que era su asiento. Las otras mujeres eran como yo, turistas que estaban con la boca abierta. Había una orquesta tocando música muy típica de allí e incluso nuestra, pero ellos sólo movían el brazo, el resto del cuerpo estaba pegado al banco. No sabíamos cómo podían estar quietos, porque a nosotros se nos iban los pies y el resto del cuerpo. Preguntamos a la guía que cómo era posible que estuvieran allí todo el día y por qué sólo había una mujer, más o menos. Nos comentó que Munich era una ciudad muy machista y que las mujeres o estaban trabajando o estaban ya en casa preparando la cena o con los hijos. La boca se me cayó hasta el suelo, no daba crédito a lo que estaba oyendo. La guía nos siguió comentando que las mujeres disfrutaban 2 veces al año, una con el Festival de la Cerveza y otra en Carnavales, puesto que, en dicho día, se permitía que al estar disfrazada se echara una canita al aire y se hacía un intercambio de parejas permitido. Si antes tenía la boca abierta, después de éste comentario se me había quedado encajada. También tengo que decir que no sé si se estaba quedando con nosotros o era una broma alemana rara, pero ella lo estaba diciendo muy en serio.

Yo no sé si los guías mienten o agrandan el tema, pero es lo que nos contó en esos momentos, es decir, en Alemania también existía el machismo.

Luego en todos los países, ciudades cuecen habas. Sólo decir que ese día jugaba el Real Madrid y el Bayern, allí en Munich. Lo vimos en el Hotel, hicimos que los camareros nos subieran la cena a la habitación, nos la tiraban de mala leche porque ganamos, además, todas las habitaciones estaban con los turistas españoles y se lió una buena en los pasillos con los gritos, porque ganamos.

Y España, ¿cómo lo vemos? Pues bastante mal. También el 12 de febrero se ha conmemorado el nacimiento de Clara Campoamor (en la foto), una mujer que ya en el año que nacía hacía presagiar que iba a tener las cosas difíciles 1888. Es una madrileña cuya vida fue muy interesante por su esfuerzo y su dedicación y luchó para que la mujer española de la época tuviera el derecho de votar. Consiguió un escaño porque en la II República podían ser nombradas, pero no elegidas. Desde allí, luchó hasta que lo consiguió y se pudo votar en el año 1933, aunque ella no fue elegida casualmente, pero pudo ejercer su derecho al voto. En España, duró poco la felicidad porque llegó un militar llamado Franco que abolió todo lo que se había conseguido y, El franquismo restableció el Código Civil de 1889 que, entre otras muchas discriminaciones, fijaba la mayoría de edad femenina en los 25 años y prohibía a las mujeres trabajar sin consentimiento de su marido, tener pasaporte, abrir una cuenta bancaria, administrar bienes, suscribir contratos, disponer de los ingresos de su trabajo, ser tutora o comparecer en un juicio. Hasta la aprobación de la Constitución de 1978 la mujer no disfrutaría de plena equiparación jurídica.

¿Qué os parece? Se pensaba que los derechos actuales estaban de toda la vida, cuando lo piensas parece que es de épocas pasadas, pues no ha pasado tantos años.

Pero en España, hemos erradicado el machismo. Pues no. Todavía en las grandes empresas, ponen de jefes a hombres aunque durante años la vacante la ha ocupado una mujer o incluso hay mujeres de mayor valía que el hombre que acaban de nombrar. Cuando yo estaba en el Centro de Salud Pública, resulta que las farmacéuticas eran mujeres, los veterinarios eran hombres, había subjefes tanto de hombres como mujeres, pero cuando llegó el jefe supremo era médico masculino. (En otra entrada de blog hablaré de esta etapa de mi vida).

Es decir, todavía a las mujeres nos cuesta mucho más que a los hombres llegar a los puestos de arriba. Y así pasa, que ves a grandes directores de empresa que están en el puesto por ser “machitos”, pero quien les lleva el trabajo suelen ser sus secretarías o ayudantes femeninas porque muchos no están ni preparados para las técnicas modernas. He puesto “machitos” entre comillas porque no es obligatorio que sean hombres, hombres. Es decir, sólo hace falta que tengan tributos masculinos, porque si son femeninos, si no se les nota mucho, también consiguen buenos puestos. Esto no quiere decir que haya hombres que sí son inteligentes y que están arriba porque se lo merecen, pero la realidad es que muchos no, cuando tienen que elegir entre una mujer que vale y un hombre con atributos, se marchan al segundo.

Yo misma he vivido muchos momentos de machismo, pero mejor será que lo deje para otra entrada que esta ya va siendo muy larga.

Pero, como resumen, sólo puedo decir que se ha hecho mucho trabajo, pero que todavía queda mucho por hacer, demasiado para estar en el siglo en que estamos.

Carmen Ruiz Atienza

Imagen: Clara Campoamor (e-mujeres.net)

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