La famosa Gripe Aviar

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Bacteria

En estos días de otoño estamos oyendo que hay que vacunarse de la gripe sobre todo las personas de riesgo, mayores, enfermos crónicos y/o niños. Cada vez que lo oigo me recuerda mi etapa de funcionaria en la Comunidad de Madrid, exactamente en la Consejería de Salud, en el Centro de Salud Pública, que entre muchos temas cuando llegaba esta época la epidemióloga pedía las vacunas correspondientes para la zona en que estábamos, casualmente la misma zona que ahora llevo en Nacex con una delegación, la 2801, es decir, la zona norte (carretera de Burgos). Los Centros de Salud Pública estaban formados por veterinarios, farmacéuticas, médicos y una epidemióloga, en otra entrada recordaré todo lo que se hacía y como me influyo en mi vida, además es interesante comprobar como trabajaban estos especialistas. Pues en esos recuerdos me ha venido cuando sólo una vez yo me vacuné. Tengo que decir que lo pasé fatal, porque era el principio de una gripe pero que nunca rompía a peor, por lo tanto, fueron unos días muy duros. La verdad es que no volví a vacunarme, eso sí, intento tomar vitaminas y naranjas para no constipare mucho, y tengo suerte, porque me constipo muy pocas veces, aunque la peor gripe que suelo coger es en verano.

Pero en realidad lo que me ha venido a la cabeza es el famoso año que nos metieron el miedo en el cuerpo con la Gripe Aviar.

Incluso la Organización Mundial de la Salud la clasificó con el nivel de alerta 6, esto significa “pandemia en curso”. En España llegó sobre el 2006, pero en otros países ya había aparecido anteriormente. A partir de entonces, fuimos bombardeados a noticias de enfermos, de muertos, de cómo lavarnos las manos, de cómo actuar en todo momento y de la posible contaminación de los pollos, gansos, etc, todo animal de granja y que tenía alas.

En esos momentos la histeria se desató en todos los sentidos:

  • Había clientes que nos pedían un plan para saber cómo actuaría Nacex ante esta pandemia. Teníamos información de cómo nos podíamos contagiar: “Se transmite de persona a persona, principalmente por el aire, en las gotitas de   saliva y secreciones nasales que se expulsan al toser, al hablar o al estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas.”

Se suponía que, según los malos augurios, íbamos a caer todos uno detrás de otros por la facilidad del contagio. Me acuerdo que hubo que hacer una lista de personas de la empresa según el orden de que cayeran enfermos, por ejemplo, si  Carlos se ponía enfermo, estaba Josito, si éste enfermaba estaba Ángel, si este también enfermaba sería fulano, etc., y así sucesivamente, hasta que al final no quedábamos nadie sin enfermar. Pero como nosotros estábamos preparados para     mandar información desde casa, sólo hacía falta que los paquetes llegaran hasta las plataformas, por lo tanto, ya hablábamos de más personal todavía que podía hacer el trabajo porque el resto estaba sano.

Incluso la Central de Nacex, ante todas las peticiones de los clientes y de nosotros mismos, creó un Plan de Actuación contra la Gripe A. En él, se nos daba información de las actuaciones a seguir en el caso de que la agencia estuviera infectada: cambio de ubicación, los clasificadores de las plataformas, etc., es decir, todo aquello que nos tenía que tranquilizar ante las alarmantes noticias de la pandemia.

También nos dieron unas pautas para la higiene personal:

  • Lávate a menudo las manos con agua y jabón;
  • Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca;
  • Cúbrete la boca y la nariz al toser y estornudar (pañuelo desechable) y seguidamente lávate las manos y de vez en cuando desinféctalas con solución alcohólica.

Y esto supuso el negocio para las empresas de jabones especiales que no necesitaba agua y desinfectaban. Yo compré tal cantidad que hoy en día seguimos teniendo jabón, porque ya utilizamos del normal. Se compraron garrafas enteras, se tenía sobre la mesa y cada dos por tres, uno se limpiaba las manos.

Para taparnos la boca y nariz, otro negocio fueron las mascarillas. Llegó un momento que no había existencias de mascarillas normales, ya las comprabas especiales.

Los pañuelos desechables hicieron el agosto. Otros que también hicieron el agosto fueron algunos laboratorios por el tema de las vacunas, no sé si ponerlo en plural o en singular, pero que se hizo caja lo tengo claro. Ante tal alarma, las naciones se pusieron a comprar vacunas como locos, saltaba la alerta de que no había suficientes vacunas, que si España había llegado tarde y no había para todos, etc., etc. La verdad es que no se gastó casi ninguna y no sé qué es lo que hizo el Estado con la cantidad de vacunas que compró en su momento.

También nos dieron medidas de higiene en el ambiente:

  • Ventilar frecuentemente los locales, salas y despachos;
  • Evita tocar con las manos superficies potencialmente contaminadas: interruptor de la luz, manillas, barandilla de escaleras, etc. Se deberán limpiar estas superficies con una solución alcohólica;
  • Utilizar pañuelos de papel desechables y tirarlos a una papelera con tapa;
  • Todas las papeleras estarán con bolsas de basura. Antes de abandonar el centro de trabajo, déjala bien cerrada.

Pues más negocios a la vista, desinfectantes, basuras, basureros, etc., Luego nos pusieron medidas de Distancia Social:

  •  Mantén una distancia mínima de un metro al trabajar directamente con otras personas;
  • Evita las reuniones, utiliza en su lugar el teléfono, videoconferencia o el correo electrónico. Si son imprescindibles limita al máximo su duración;
  • Evita los saludos con apretones de manos, abrazos, besos, etc.;
  • Evita lugares concurridos (supermercados, restaurantes, conciertos, etc.

Lo que hizo que la gente no saliera a la calle sin tener miedo, muchos no dejaban ni que se les besara ni un simple apretón de manos. Fijaros que llegaron a decir o escribir que se evitaran restaurantes, conciertos, etc., y esto lo que suponía para los españoles, pues muchos lo cumplieron, por lo tanto, lo que algunos estaban haciendo negocio con la gripe aviar a otros les estaba perjudicando muy gravemente. Y mientras teníamos el miedo en el cuerpo, la gripe no crecía como lo que habían dicho, pero no tiraban la toalla y seguían insistiendo, era una Pandemia.

Pero lo peor de todo para nosotros es que, en Algete está el Laboratorio que analizaba todas las aves que pudieran tener una ligera duda de que su muerte hubiera podido producirse por la gripe Aviar. Desde Abril del 2005, analizaron aproximadamente unas 489 muestras dudosas, pero que salieron victoriosas y no había problemas. Para el transporte de dichas aves hay un protocolo especial y unos embalajes definidos. Hasta el momento que llegó la histeria colectiva, nosotros habíamos ido entregando paquetes a dicho laboratorio sin ningún problema, no sabíamos lo que transportábamos por lo tanto, dentro de la ignorancia estábamos felices. Incluso en febrero del 2006, el gobierno negó que hubiera llegado a este laboratorio un caso urgente de gripe aviar procedente de Navarra. Nosotros seguíamos las noticias de la evolución de la gripe, pero lo que no nos podíamos imaginar es que se transportara los animales a través de las empresas de transporte, porque tengo que decir, que no solamente éramos nosotros, llegaban de todas las partes y con todos los transportistas. El problema vino un día que el paquete no estaba correctamente embalado. Aunque se supone que había un protocolo de cómo actuar a la hora de transportar éste tipo de “contaminantes” desde la empresa de origen, los nervios y la incertidumbre (pienso yo), hizo que muchos mandaran las aves sin estar correctamente embaladas, y eso supuso que en un momento dado se viera el paquete abierto y la cabeza y el cuello de algo que pudiera ser un pato. La alarma asaltó rápidamente a la oficina, ¿quién lo tocaba? ¿qué se hacía? ¿esto llevamos al laboratorio?. Supongo que la gente que tiene que embalar correctamente estas sustancias no tienen en cuenta la cadena humana que puede estar perjudicada. Yo en ese momento pensé que había que poner todo en cuarentena (estoy exagerando un poco). Pero lo malo fue cuando otro día llegamos al laboratorio con nuestra PDA en una mano y una caja en la otra y nos reciben en el Laboratorio con los trajes que se ve en las películas americanas cuando existe posible contaminación de alguna enfermedad. Todo de blanco, con escafandra, pies blancos, manos blancas, etc., todo un traje de arriba abajo hermético. Y nosotros de calle. Desde detrás de la escafandra, mi conductor pudo adivinar algunas palabras que nos decía que tuviéramos más cuidado a la hora de tocar las cajas. Vuelta a la alerta, dimos negocio a más empresas porque ya también compramos guantes de látex (aunque había gente que era alérgico al látex también) para que no hubiera problemas.

Al final no existió la pandemia, ningún animal de granja o libre se encontró con gripe aviar, hubo muertos, pero no la cantidad tan enorme que se dijo al principio, algunos negocios se enriquecieron y algunas personas y otros pobres pasaron sus peores momentos.

Y nosotros, salimos como siempre, vencedores de todos los retos que el día a día nos presenta éste maravilloso trabajo.

Carmen Ruiz Atienza

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