Barreras arquitectónicas y mentales

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

discapacidades

El 3 de diciembre se ha celebrado el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y me gustaría hacer una entrada con mis pensamientos sobre este tema.

Tengo que aclarar que cuando escribo en mi blog es con mi forma de pensar y mis vivencias, que no quiere decir que sean las mismas que las personas que leen el blog, porque son las mías y por supuesto las opiniones son libres de cada cual, pero lo que yo he vivido es lo que cuento, y no puedo escribir sobre lo que sienten otras personas, si bien puedo estar cercano a un sentimiento pero si no lo has vivido difícil es expresarlo.

Recuerdo que una vez con una amiga mía, que además lee este blog, me dijo una vez que no podía imaginarme lo que ella sentía en ese momento. Todo fue porque yo era ya madre y ella estaba intentándolo pero no lo conseguía. Viéndola triste le intenté dar ánimos, lo típico, otro mes será, no pasa nada, etc., etc., y fue cuando me mandó un correo sobre los sentimientos que tienen las mujeres cuando no se quedan embarazadas, y que yo no lo podía saber puesto que ya tenía una hija. Estoy totalmente de acuerdo, pero también doy el pésame a las personas que tienen alguna perdida familiar o doy la enhorabuena cuando hay algo positivo y en ninguno de los casos puedo saber el sufrimiento o alegría que en esos momentos tiene la otra persona porque no soy yo, pero te sueles solidarizar.

Por tanto, insisto que lo que escribo aquí son mis vivencias y/o de personas muy cercanas a mí pero desde mi mente.

Aclarado este punto, quiero hablar de algunas cosas que tienen que sufrir aquellas personas que tienen alguna discapacidad.

Pero, ¿a qué llamamos discapacidad?. Esto es muy relativo y hasta cierto punto difícil de tasar, pero los estudiosos así lo han hecho.

Las discapacidades físicas se suelen notar rápidamente, se ven. Si eres ciego, paralitico, manco, etc., son problemas que podemos ver rápidamente. ¿Pero y las discapacidades mentales? ¿Cómo las distinguimos?

Voy a empezar con las físicas. Conozco varios casos, pero voy a hablar solamente de dos, por cercanía:

  • Es la historia de una prima mía, una mujer valiente, muy valiente, que fue capaz de superar todas las barreras y las zancadillas que la vida le podía ocasionar y todo con una gran sonrisa y una cara de las más bonitas de toda la familia, bueno, personalmente para mí es la más guapa de todas ellas, sin desmerecer al resto. Es la segunda de tres hermanas. Cuando nació su hermana mayor hubo una epidemia de polio y le tocó a ella, pero levemente. Cuando nació ella, otra epidemia se cebó cuando nació y la atacó muy fuerte. De cintura para abajo es paralitica. Va con muletas y con las piernas llena de hierros, así es como la recuerdo. Las pocas veces que se quedaba a dormir en casa, yo me la quedaba mirando hasta que terminaba de quitarse todo lo que llevaba en las piernas, incrédula de lo que estaba viendo, porque mientras que yo abría los ojos como platos, ella, tranquilamente, nos estaba contando algo divertido y nos reíamos. Estaba siempre en el quirófano, intentando arreglar o paliar algo de lo que tenía. Ella aguantaba. Tenía que faltar al colegio durante largos periodos de tiempo, pero no importaba, consiguió terminar con nota y siguió con lo que quería estudiar, abogacía. Y allí se marchó, a la facultad a estudiar, como una más, porque las barreras eran físicas y no mentales. Una historia que nos contó es que estando en la facultad hubo unas revueltas estudiantiles, y estaban en la universidad la policía a caballo. Los estudiantes corrían de un lado para otro para librarse de posibles daños pero ¿cómo lo hace una persona que no tiene movilidad? ¿cómo se puede vivir esa angustia al verte que no tienes salida? Pues con la tranquilidad que ella tiene y con su sensatez. Terminó la carrera, opositó, la trasladaron a Valencia y luego ya en Madrid. Se casó, se quedó embarazada y tiene un hijo. ¿Dónde está su discapacidad? Pues sobre todo en las barreras arquitectónicas. Por mucho que se haya hecho para terminar con las barreras, vemos siempre nuevos barrios o antiguos que siguen poniendo vallas a la libertad de todos.
  • El otro caso es mi propio padre. Ciego casi total. Todo empezó el día de la comunión de mi hija, empezó a notar que algo no iba bien porque no la veía correctamente. Empezamos con los médicos. Primero perdió casi por completo un ojo, luego el otro, pero había la esperanza de que se podía operar el ojo casi ciego, el primero no tenía solución. Se operó y empeoró del todo, desde entonces ve algo sólo por el ojo que lo daban por perdido. Cuando vas al lado de estas personas te das cuenta de la problemática que tienen, sobre todo teniendo en cuenta que no es de nacimiento y que es difícil que con cierta edad te acostumbres a no ver y siempre recuerdas lo que has visto. Me explico:

a)   Siempre que camino por el polígono en que trabajo, pienso en mi padre y que se mataría al caminar por aquí. La verdad es que digo de este polígono porque es donde más entro y salgo, pero podemos hablar de cualquier acera de cualquier ciudad. Pero en éste caso en concreto, para ir en línea recta, tienes que sortear un montón de aceras, arriba y abajo, así como todos los destrozos que hay y que no se arreglan, porque estamos en crisis, nos apretamos los cinturones, pagamos los impuestos, pero no se arregla nada de nada. ¿Dónde van a parar todo éste dinero? Recortan de todas partes pero no vemos los beneficios y se supone que tiene que repercutir en la sociedad. Nosotros no nos hemos gastado el dinero, han sido los que han tenido el poder de hacerlo ¿por qué tenemos que seguir pagando nosotros por algo que no hemos hecho?. Por lo tanto, se tiene que arreglar las aceras, porque al final los perjudicados somos nosotros, con discapacidad o no, porque yo el otro día me caí dándome un buen golpe porque la acera no estaba correcta (aunque yo también puedo estar dentro de discapacitados), pero ¿cómo pueden los ciegos, inválidos, etc., andar tranquilamente por éstas calles donde el suelo se levanta y no se arregla?

b)   Aparcamos de tal manera que no nos importa si cabe una persona o no, y se tapa los pasos de cebra, por ejemplo. Esto me recuerda algunas  situaciones:

a.   Cuando vamos con el carro de los niños y queremos cruzar una calle ¿no has pasado que te has tenido que mover varios metros o kilómetros para intentar encontrar un hueco que pase el cochecito de la niña? Pues a mí me ha pasado ¿y si el carro es de mellizos uno al lado del otro?, entonces no puedes cruzar, pero lo malo es que ni en los pasos de cebra porque también hay coches aparcados.

b. Mi padre una vez se encontró a un discapacitado mental aunque la persona no lo consideraba así, pero para mí estaba claro que no era normal. Aunque no se lo pude indicar puesto que mi padre me lo contó más tarde, si me lo llega haber contado en el momento que ocurría, le hubiera demostrado lo miserable que era su comportamiento. Mi padre lleva bastón de ciego y por más inri es sordo (tiene ya 96 años). Fue a cruzar la calle y el conductor del coche pensó que primero era él y luego el ciego. Mi padre, para avisarle, le dio en la carrocería del coche con el bastón. Madre mía, al energúmeno le había rozado su maravilloso coche, se bajó del coche como tal y se enfrentó a mi padre, le cogía el bastón y lo que más le dolió es que le dijera que estaba fingiendo. ¿No pensáis como yo que ésta persona era un discapacitado mental?

c. En los semáforos hay un pitido para avisar a los ciegos que pueden cruzar, ¿pero qué pasa si se estropea el pitidito? Mi padre espera un poco más y cruza cuando cree que ve a la gente moverse ¿y si no hay nadie? Pues a esperar a una alma caritativa. Y ¿Qué hacemos si alguien se pasa un semáforo en rojo? Con esto que algunos piensan que en ámbar es acelerar pues no da tiempo y se llevan a los que están cruzando. ¿Pero en los pasos de cebra existen pitidos? Que yo sepa no, en el caso de mi padre, como ha visto anteriormente, recuerda donde están los pasos de cebra y cruza, aunque en uno de ellos ha sido atropellados mis dos padres (en el mismo pero diferentes años) ¿y sabéis por qué? Porque hay gente que aparca en los pasos de cebra, incluso en doble fila, e incluso furgonetas y camiones y por lo tanto, como están en una cuesta, si salen los ancianos o niños o cualquier persona de entre los coches, el que debería de parar no lo hace y se los lleva por delante ¿y por qué no lo hace? Porque van muy deprisa. Cuando yo paro en un paso de cebra me hace gracia ver cómo la gente te da las gracias, pero si es mi obligación. Pues nada, caderas rotas como mínimo por los atropellos.

c)   Y las barreras de las casas. Habitamos en casas que pueden ser muy antiguas. Pueden tener más de cincuenta años y no tener ascensor, múltiples escaleras, puertas estrechas, etc., etc. Son barreras que mientras eres joven y no tienes ningún problema físico, no las piensas pero que según la vida te va poniendo arrugas, las rodillas empiezan a flaquear bajando y subiendo escaleras necesitando en muchas ocasiones 3 en 1 para engrasarlas (en esta situación estoy yo), el ascensor pequeño te agobia por esos kilos de más que has cogido y las puertas parecen que son muros cuando tienes prisa y ya no calculas igual que cuando no tenías presbicia. En la casa en que yo vivo ahora tiene 25 años. Durante todo éste tiempo hemos hecho muchas obras para mejorar la finca, y siempre hemos comentado, pensar que tarde o temprano nos vamos a hacer mayor, pues para algunos ya les ha llegado la hora y hemos tenido que modificar las puertas de los portales, rampas, etc., etc., porque no alguien lo necesita. Por cierto, es fácil hacer leyes para ordenar que se cambie fachadas de casas, que se ponga ascensores, etc., pero no es de recibo que las pocas ayudas que daban las quiten porque alguien haya gastado mal lo recaudado. Y si no hay dinero para ayudar a éstos cambios, pues que también se paralice la obligatoriedad y las multas, o que se busque el dinero para éstas ayudas sea como sea, aunque sea de quitarse coches oficiales para ir a la compra. Por cierto, los pisos viejos suelen estar habitados por personas mayores que sólo tienen su pensión y que además están cuidando de hijos y nietos que están en el paro.

Y ahora sólo quiero hacer una reflexión ¿a qué llamamos discapacitados mentales? ¿Existen personas que no tienen ninguna discapacidad mental pero deberían tenerla? ¿A cuántas personas has dicho o pensado que le faltaba un hervor? Ese cerebro todavía no estaba maduro para dar alegrías al mundo. ¿Cuántas veces has dicho que terminarás matando moscas? Queriendo decir que puedes terminar en algún manicomio como sigamos a éste paso.

¿Cuántas barreras nos ponemos nosotros mismos en la cabeza? Yo muchas. Mi entrenador cuando yo le digo “Cristian no puedo hacer eso” siempre me contesta lo mismo, “Si puedes, todo está en tu cabeza” “yes we can” y al final le tengo que dar la razón (pero sólo un poco), lo que hace un mes me parecía imposible ahora lo hago tan normal. Es decir, si no tenemos un problema físico ni mental, somos nosotros mismos los que nos ponemos los obstáculos y tenemos que aprender de la superación que nos demuestran las personas que tienen que vivir segundo a segundo con las barreras que otros les ponen a ellos y no las suyas propias.

A ellos van dirigida ésta entrada porque en realidad son mis héroes y los ejemplos que quiero seguir. ¡Enhorabuena por ser como sois!

Carmen Ruiz Atienza

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