Feliz Día de los Abuelos

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

abuelos 2

Cómo he dicho en muchas ocasiones, tengo suerte en la vida y no me puedo ni debo quejarme. He conocido a tres de mis abuelos y tengo maravillosos recuerdos de ellos. Al único que no conocí fue al que fusilaron al finalizar la guerra, por envidias y odios y no por ideología. Mis dos padres viven todavía, y aprovecho a diario para seguir disfrutando de su compañía.

Desde hace casi dos años, yo también soy abuela. Mi nieta tiene la suerte de tener a todos sus abuelos e incluso bisabuelos vivos.

El sentimiento de abuela es diferente al de madre, pero no porque sea ni mejor ni peor, ni por que antes me tenía que dedicar a educar y ahora a disfrutar, sino porque cuando eres madre con 26 años, ves lejano la muerte y nunca piensas que te puede pasar algo y seguirás viendo crecer a tu hija.

Pero cuando eres abuela, ya los años pesan y por mucho que vivas, sabes que no la verás hacerse muy mayor y sólo deseas que por lo menos te recuerde con cariño.

Y a eso me dedico, a intentar que si me pasa algo, me recuerde y tenga momentos para la añoranza.

En esta época es mucho más fácil que antes para archivar recuerdos. Todos tenemos un móvil que en un momento dado hace que puedas fijar una imagen o un vídeo para el futuro.

En el día de los abuelos, quiero felicitar a todos aquellos que veo felices con sus nietos, luchando y ayudando a sus hijos en el difícil arte de la conciliación familiar, que en muchas ocasiones es complicado.

A esos abuelos que no les duele los huesos, ni la artrosis, ni se agotan, ni el cansancio, mientras que están con sus nietos, y que a lo mejor, cuando se quedan solos en casa, empiezan los achaques, pero que seguro que piensan “divino día” porque han recibido un abrazo, un beso, un “te quiero” de aquellas personitas que han estado cuidando todo el día.

A mí todavía no me ha llegado ese momento, porque estamos en la etapa de que sólo quiere a su mami. Pero cuando llega su sonrisa y su mirada, todo hace pensar que queda poco tiempo y que se colgará de mi cuello y ahí estaré esperando como cada día hago, ilusionada y feliz.

También es mi día, y por eso lo celebro a lo grande. Soy Abuela y me siento muy dichosa.

La avaricia del poder

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

Quevedo caratula dinero

Se acaba de publicar la lista de morosos de hacienda y como el año pasado, se me ha puesto los pelos como escarpias y un dolor exagerado en las tripas o boca de estomago, como se quiera decir.

Haciendo esta publicación, lo único que hace este departamento es decirnos que “Hacienda NO SOMOS TODOS” , pero no solo por la culpa de los defraudadores, sino por el mismo ministerio que lo permite. Y que conste que estoy hablando de los grandes defraudadores, los que cuentan su deuda por millones o miles.

Cualquier español, sea trabajador por cuenta ajena o propia, o cualquier pequeño/mediano empresario, está ligado a las inspecciones continuas de cualquier ministerio y organismo oficial, vigilando el correcto pago de los impuestos que sufrimos, bien sea hacienda, bien sea la seguridad social, etc., etc.

Además, con las nuevas tecnologías, están más conectados, atrévete a no pagar una multa por ejemplo, que rápidamente te localizan y te lo quitan de la cuenta corriente, de la nómina o te embargan el pequeño bien que dispongas.

Entonces ¿cómo es posible que estas personas deban millones y millones de euros? ¿Se piensa que al publicar una lista, la vergüenza hará que todo sea correcto? Pues señores, la vergüenza no sólo es del que ha defraudado, sino también del que lo ha permitido. Es decir, no somos todos iguales.

Ésta gente no lo hace por necesidad, puesto que no está luchando por unos centimillos, los hace por pura avaricia, porque ni siquiera gastando una millonada en toda su vida puede derrocharlo.

¡Qué razón tenía Quevedo! “Poderoso caballero es Don Dinero”

Muchos de estos personajes están tan enamorados del poder y el dinero, que estoy convencida, que son incapaces de disfrutarlo, pero allá ellos, por lo menos que estén en la cárcel una buena temporada y que devuelvan el dinero.

La cobardía del machismo

Escrito por Liberacion 2000 Carmen Ruiz. Posteado en El Blog de Carmen

escuela

Una y otra vez se repite la misma historia. Hombres que imponen su fuerza a golpes no sólo con las mujeres sino con sus hijos. Por el único motivo de hacer más daño a la esposa o compañera sentimental.

¿Se puede ser más cobarde? Me duele las entrañas cuando oigo una noticia así, una vida principiante destruida por un progenitor que no sabe lo qué es querer, ni en ese momento ni en los momentos más felices de la convivencia.

Utilizar a los hijos como arma arrojadiza no sólo es triste sino que demuestra una gran ausencia de todo aquello que nos hacen a las personas “seres humanos”.

Pero también hay que levantar la voz y decir que cobardía son las injusticias que después de tantos años de lucha, en estos días de propusiera en el congreso que a los huérfanos se les diera una pensión de orfandad.  ¡¡Pero qué mínimo!! ¿Cómo es posible que esto no estuviera antes hecho? Asombrada me quedé de todo lo que todavía falta para llegar a arreglar este grave problema.

Pero no todo es hacer anuncios, y ponerse al lado de las victimas y salir a las puertas de los ayuntamientos a hacer un minuto de silencio.

Tanta lucha entre los partidos políticos para conseguir escaños y aprovecharse de nuestros impuestos, y cosas tan simples como estas no se han solucionado ¿en qué mundo vivimos de verdad?.

Hay que luchar por una buena educación, puesto que parece que no sirve para nada la actual, ya que seguimos con el machismo en la gente joven.

Hay que luchar por el seguimiento de aquellas personas que han demostrado en una sola ocasión que han sido violentas y se ha demostrado fehacientemente, porque no es lógico que caduquen sus actuaciones y se les deje sin vigilancia, sin tener en cuenta que una de las pocas cosas que tienen, además de la cobardía, es la paciencia.

Pero hay que ayudar a esos hijos y/o familiares que sólo tienen que soportar la perdida, sino que además tienen que vivir el día a día sin medios para que tengan una infancia feliz y un futuro honorable.

Dejemos de ser tan egoístas, luchando por el poder y el dinero, y movamos las manos y la cabeza en ayudar a estas pobres victimas, que nunca podrán olvidar lo que han visto o lo que han vivido.

¿A quién engaña la hipocresía?

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

hypocrisy-mask-recurso

Esta es mi última entrada del blog, el que empecé con miedo hace ya unos 4 años. Al final, poco a poco, he ido abriendo mis pensamientos y mi vida a través de pequeños relatos; relatos que, según me cuentan, a algunos les han parecido, cuanto menos, dignos de lectura.

En este tiempo he intentado ser correcta, siempre mirando de no meterme en charcos que al final pudieran acabar salpicándome con problemas con aquellos que tengo a mi alrededor. Al ser ésta mi última entrada de blog, sin embargo, he decidido que quizá es momento de abrir algunas cajas de Pandora. Seguro que aquellos que me conocen mucho estaban esperando que, tarde o temprano, acabara haciéndolo.

El título viene reflejado en una reflexión que estoy teniendo últimamente y a raíz de los últimos acontecimientos que me ha tocado vivir. Se refleja en una frase: “El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a otros”; es de Jaime Luciano Balmes (1810-1848), un filósofo y sacerdote español.

Debo decir, sin embargo, que no estoy del todo de acuerdo con la frase. Pienso que la hipocresía es actualmente una herramienta de la que se está abusando últimamente y utilizando para engañar a una gran masa de personas; parece que es “más chic” pensar de una manera en concreto que otra. Esto lo comento por las continuas alusiones a un chiste de Tip y Coll de hace 33 años, en el que se comparaba con las condenas que actualmente se están imponiendo por temas delicados y que pueden parecer incluso de mal gusto.

Y os preguntáis seguro, pero ¿dónde está la hipocresía?

Pues muy sencillo, la hipocresía es defender lo que se hacía 33 años atrás como si fuera algo bueno; eso es lo que interpreto de los artículos publicados, de las continuas alusiones en programas de televisión, en desayunos “intelectuales”, etc. Por eso, quisiera yo aventurarme a recordar todo lo que la vida ha cambiado en estos 33 años, desde 1984 hasta el 2017:

  • Se hacían chistes de gangosos y de homosexuales, ahora es impensable oír algo así.
  • No era obligatorio usar cinturones de seguridad.
  • No era obligatorio usar sillas especiales para niños en los coches.
  • Había sólo dos canales de televisión.
  • No estábamos dentro de la Unión Europea.
  • No estaba aprobada todavía la Ley del Aborto.
  • Hacía 3 años que la gente se podía divorciar (1981).
  • No existían las becas Erasmus.
  • Éramos analógicos.
  • No existía el World Wide Web (1989)
  • No había Google (4-9-1998)
  • Se podía fumar en todos los sitios e incluso estaba bien visto.
  • Había anuncios de tabaco en televisión, en las calles,…
  • En todos los anuncios las mujeres eran tratadas como objetos sexuales.
  • La lucha contra la violencia doméstica no existía, e incluso era de “machito” poner en su sitio a las mujeres.

Podría seguir con más ejemplos, pero con esto quiero indicar que no podemos comparar dos situaciones de épocas remotas -o no tan remotas-, pues las personas hemos cambiado mucho de mentalidad y, lo que hace un tiempo nos parecía normal y gracioso, ahora ya no nos hace gracia.

No es más “chic” el que defiende estas cosas y la libertad de expresión tiene que tener un límite: no al insulto gratuito, a la falta de respeto hacia los demás y al querer hacer daño sin reconocer los errores que se cometen. Esto último es muy natural últimamente, hay personas que pueden equivocarse, pero hay otras personas que parece que lo tengan prohibido. Esto es lo que llamo hipocresía: querer dar ejemplo al resto del mundo, pero sin aplicárselo a uno mismo.

Por último, quisiera exponer también mi opinión sobre otro tema que últimamente me está chirriando bastante los oídos. Mi religión es la cristiana, he pasado por casi todos los sacramentos y, si bien no soy prácticamente, soy de una generación en la que nos enseñaron unos valores de vida a través del estudio de la vida y pasión de Cristo.

La población española es muy anciana, hay muchas personas que son mayores, que vivieron una Guerra Civil (por cierto, una guerra horrible que parece que hay personas que utilizan la palabra guerra con demasiada “flema tori”) y que están aguantando todavía entre nosotros. Esos ancianos han vivido y viven la religión con verdadero fervor y muchos están enfermos y no pueden ir a las iglesias. Por eso, la discusión de quitar una misa en una televisión pública, me parece innecesaria. Para conseguir que se cumpla el artículo de la constitución donde se indica que ninguna confesión será estatal hay que pensar antes que se tienen que morir muchas generaciones para que de verdad el estado español no tenga ninguna religión ni declarada ni vivida, porque es lo que falta, la religión vivida. Las siguientes generaciones verán anacrónico las religiones o no, pero lo podrán decidir y no imponer.

Y además añado, ¿por qué respetamos a los musulmanes y a sus velos y no respetamos la religión cristiana? ¿No es hipocresía? Somos “chic” en respetar la libertar de otras religiones, pero nos ponemos rebeldes con la que es la religión de muchos habitantes de nuestro país.

Por cierto, cuando he ido a las vacaciones a países musulmanes he tenido que respetar lo que me decían, no tocar a ninguna mujer, no hacerles fotos e ir tapada a las mezquitas, e incluso una vez me pusieron una túnica verde desde el cuello hasta los pies, y todavía no sé el motivo. He respetado sus tradiciones porque estaba en su país.

Respeto, respeto, respeto. Es lo que falta hoy en día. Todo vale y todo insulto vale para conseguir los fines.

Para ser mi última entrada, ya está bien. Pido perdón por los errores cometidos en el blog y agradezco a todos los que estaban esperando que dijera algo.

Os deseo lo mejor y que me dejen disfrutar de mi vida, de mi hija, de mi nieta, del resto de mi familia, mis amig@s y del resto de las personas de buena voluntad, a las que no las quiero ver sufrir. Que la felicidad nos salga a borbotones por las orejas.

Muchas gracias de corazón.

¿Cuánto cuesta el tiempo de un cliente? ¿Y el del proveedor?

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

reloj-tiempo-oro

Aunque el titulo puede parecer un poco largo, en realidad es un pequeño resumen de mi propia experiencia, que ha sido bombardeada hace poco tiempo.

Hay que reconocer que no sé bien si es por nuestro carácter mediterráneo o por nuestros ancestros árabes, la realidad es que todos tenemos un cliente dentro de nuestro cuerpo. Cualquier persona en el momento menos esperado y cuando considera que tiene el estatus necesario para imponer sus exigencias, no duda en utilizarlo. Por ejemplo, en un restaurante, estamos sentados en una mesa y en ese momento nos convertimos en fieros clientes, empezamos a acosar al camarero porque tarda en servirnos, porque se me ha caído el tenedor y quiero otro, que está abarrotado el restaurante, pero nosotros queremos ser atendidos como si estuviéramos solos, etc.

O bien contratamos una persona para que nos ayude en las tareas de la casa y no se sabe por qué motivo, pensamos que igual que en el anterior caso, es inferior a nosotros y no se desaprovecha la oportunidad de demostrarlo.

Puedo poner más ejemplos, pero creo que todos entenderán a dónde quiero llegar.

Hace poco, en la visita de un cliente, nos encontramos con una continua demostración de que todo el personal de dicha empresa, se ponen en el sitio de cliente y se presupone que esa posición es sólo de exigencia. Exigencia con respecto a la forma de trabajar de ellos, exigencias con el coste del servicio, etc. Sobre el tema del coste ya estoy acostumbrada, pero sobre otras exigencias me parece que pasamos unas horas bastantes duras. Por ejemplo, una persona viene y nos dice que el sobre donde ellos mandan sus cosas no puede ir tapado el nombre de la empresa, que me lo monte como quiera, pero que es tremendamente importante que se tiene que leer, todo esto me lo dice al lado de un paquete con la etiqueta puesta de otro transportista con la pegatina en todo el medio del nombre del cliente. Las exigencias ¿sólo era para nosotros o para todos los transportistas?

Horas y horas de pie, porque si cogíamos cualquier silla, se lo quitábamos al personal que estaban a nuestro alrededor, por lo tanto, nosotros de pie. Recibiendo exigencias de uno y de otro lado que ya no sabíamos por dónde nos venían los golpes.

A todo esto, estábamos allí arreglando un problema que tenían que otro transportista y le estábamos poniendo nuestros programas informáticos con nuestro personal, cosa que el suyo estaba en diferido.

La cuestión es que estábamos intentado solucionar los problemas que estaban teniendo, porque podía explayarme, pero no sería bueno al final.

Había que tener mucho cuidado en no ofender, porque cualquier tipo de mejora que se le quisiera decir para que les fuera más cómodo todo, suponía una ofensa hacia ellos. Con pies de plomo había que ir aportando ideas, y cada vez aumentaban los interlocutores y sus exigencias. Y seguíamos de pie, intentando resolver en tiempo récord todo lo que nos estaban diciendo.

Hasta que de repente, una persona grita que “llevaba tiempo sin poder trabajar y que su tiempo era oro y lo estaba perdiendo”. En esos momentos te entran unas ganas tremendas de salir corriendo, tirar toda la negociación y decir basta. Pero mantienes la figura y piensas, “estoy aquí porque me lo han pedido y para ayudar y mi tiempo también es válido, igual que el de los clientes”.

Tienes una sensación de que por el mero hecho de ser los clientes tienen la obligación de rebajar al máximo a los proveedores, sobre todo, que como siempre digo, si tú eres exigente en tu trabajo puedes exigir a los demás, pero aquellas personas que no funcionan todo lo bien que pueden funcionar, me hace gracia que hacia los demás si sean exigentes.

Estamos para ayudar, apoyamos a nuestros clientes al máximo, porque si le van bien a ellos, nos va bien a nosotros. Todos somos trabajadores y deberíamos de ser menos clasicista.

Recuerdo un restaurante de marisco que había en mi zona, muy bueno. El maître era increíble, parecía un mayordomo antiguo, con una jerarquía impresionante (en todas partes vemos lo mismo). Un día fuimos a darnos un festín y a mi comercial se le ocurrió preguntar que si de postre tenían plátano flambeado. El maître le miró de arriba a abajo de manera que parecía que le estaba perdonando la vida, y dijo “en este restaurante no se sirve esas cosas”, bueno, en realidad fue algo diferente y más grosero, pero vamos a dejarlo ahí. Nos hizo sentirnos mal, aunque luego nos entró la risa. Vino la crisis, el restaurante ha desaparecido y la verdad que no sé dónde se encuentra el maître, a lo mejor, está trabajando de camarero en un chino, hartándose de servir plátano flambeado.

Otra cosa que recuerdo es un cliente que me llamó a la oficina, y que le comentaron que como era viernes ya me había marchado. Francamente a mí no me importa que me llamen los clientes ni nadie, porque tengo facilidad para conectar y desconectar, porque ya son muchos años, pero lo que me gusta es que se haga por un motivo necesario. Me llaman al móvil, me hace una pregunta que no era correcta y la contesto, y el resto de la llamada es oir como teclea en el ordenador y está indicando cosas de la que ya estaban zanjadas durante toda la semana. Y se acabó la conversación. Me quedé como tonta pensando y no voy a poner lo que pensé y pasado una semana sigo sin entender la llamada. Y yo me pregunté ¿mi tiempo no vale nada?, pues soy una persona que odia perder el tiempo y que lo rentabilizo al máximo posible, porque considero que el tiempo de todo el mundo es importante y lo respeto.

Todo el tiempo de todo el mundo es de oro, aunque sea para rascarse la espalda.

Y dicho esto, vuelvo a decir la frase que más me gusta “corrige a un necio y tendrás un enemigo, corrige un sabio y lo harás más sabio”.

El precio se olvida, la calidad permanece

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

pizarra de lluvia cris4_v2

Este proverbio francés, como siempre ocurre con la sabiduría popular, es de una gran exactitud y parece sacado de mi vida.

Siempre he dicho que tengo un defecto (ya sé, ya sé, tengo varios, pero vamos a hablar de este ahora). Y es que no recuerdo nunca el precio de algo. Cuando lo pago, sea caro o barato, lo olvido y a otra cosa. He pasado mucha vergüenza por este tema, sobre todo cuando alguien me ha preguntado el precio de algo que llevaba puesto, e incluso de los servicios de mi empresa. Lo peor es que olvido hasta lo que facturo al mes. Y os preguntareis el porqué, pues es muy fácil. Cuando es algo que yo tengo que comprar y pregunto el precio, si lo puedo pagar y me gusta, lo hago, si es demasiado caro y no lo puedo pagar, pues no me lo compro. Entonces en el momento que lo pago, lo olvido. Si es verdad que la crisis me ha hecho que rectifique lo que puedo pagar o lo que no puedo pagar, el cinturón se ha ido ajustando y los 100€ de antes no son los mismos 100€ de ahora. Pero no solo por la crisis, sino también porque parece hasta indecente ciertos gastos con la situación que ves todos los días en la televisión, ver esos niños pasando hambre, frío y guerras, hace que en cuanto veo el anuncio de 1€ por SMS me tire como una loca al móvil, aunque sea repetido. Aparte del apadrinamiento que ya tengo, estos pequeños detalles me satisfacen más que el vestido más caro de las pasarelas.

Con respecto a la facturación y otros números económicos, los olvido en el momento que los analizo en mis hojas Excel, que las tengo de todo tipo y variadas y que, casi diariamente, las utilizo. Las analizo, hago variaciones, tomo decisiones y a por otra cosa, que mi mente tiene que estar despejada y no angustiada.

Por tanto, como la frase dice y yo comparto, el precio se olvida, pero lo que de verdad importa es la calidad y ese es el espíritu de mi empresa, que además tengo la suerte que es apoyada por mis trabajadores, que como digo algunas veces, “somos más papistas que el propio papa”.

Esta entrada la hago así porque acabamos de pasar la auditoria interna y nuestra puntuación ha sido de un 95.55%. Genial y feliz. Nuestra lucha por la excelencia no sólo estamos a punto de rozarla, sino que además la mantenemos en el tiempo, que es otro punto a analizar.

Tengo que decir, que ésta puntuación es el resultado del trabajo de todo mi equipo. Algunos tiran más del carro, otros hay momentos que están más vigorosos y otros más debiluchos, pero es un gran equipo y el resultado es la calidad.

No hace mucho, un compañero mío me dijo que era imposible ser tan perfectos y yo le comenté que es debido a que tengo un equipo fijo y que llevan años conmigo. Este trabajo es muy difícil de aprender y cuesta mucho tiempo en desarrollarlo correctamente. Además, aunque intentamos saber todos de todo, hay personas que se especializan en algunos puntos especiales, como facturación, seguros, etc., etc. Y llegar a saber de todo, es bastante complicado y lo hace el tiempo. Por eso, tener un equipo de años, es también ganar en confianza y seguridad. Se pierde el miedo a equivocarse y a tomar decisiones de responsabilidad.

Aristóteles ya lo decía “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito” y es la realidad en nuestro trabajo. Es verdad que nos falta un porcentaje que cuando le toca a alguien se acuerda de toda nuestra familia, pero tiene que tener en cuenta que otras muchas veces no le hemos fallado y que no todos somos iguales.

Por tanto, sólo me queda decir lo mismo que John Ruskin:

La calidad nunca es un accidente, siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia”.

Inteligencia colectiva

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

inteligencia-colectiva-recurso-ideas-blogdecarmen-liberacion2000

Estaba tranquilamente en casa y escuché una frase que me llamó la atención. Es gracioso ver cómo funciona la mente humana, porque yo no estaba pendiente de la televisión, estaba concentrada en otro tema, pero en cambio, mis oídos se abrieron y escucharon de lo que estaban hablando: la inteligencia colectiva. ¿Y en qué se basa esta inteligencia? Pues es cuando nos aprovechamos de la sabiduría y el conocimiento de las personas que nos rodean;  se puede aprovechar de dos maneras, una de ellas es escuchando y la otra consiste en preguntar.

¡Qué gran verdad! Esto mismo es lo que durante mucho tiempo estoy hablando en estas entradas, pero de esta manera es mucho más estiloso. Si lo analizamos, es algo que hacemos muchos a diario, si bien hay personas que no la utilizan para nada, sin embargo, pues ni escuchan ni preguntan (quizás porque piensan que los inteligentes son ellos y no tienen nada que aprender de los demás, pero la realidad es totalmente diferente).

Pero si en realidad quieres crecer como persona resulta muy interesante aprovecharse de la inteligencia que está a tu alrededor. Pero lo más difícil es que hay personas que no quieren compartir sus conocimientos, quizás por timidez, temor o porque piensan que no tienen nada que compartir; eso es un error, todos tenemos algo que compartir y muchas veces la gran sabiduría está en el lugar que menos esperamos.

Recuerdo las historias que me cuenta mi madre sobre su padre. Yo no conocí a mi abuelo, ella lo perdió cuando era muy pequeña, en la guerra. Siempre nos cuenta que era un gran estudioso y un intelectual, en el pueblo pequeño donde vivían, en Cuenca (La Ventosa), los lugareños le consultaban sus inquietudes constantemente. Durante la guerra no quiso ponerse en ningún bando, porque el azar quiso que a cada hijo le tocara un bando diferente. Por eso, llegado el momento, escondía en sus bodegas a uno de un bando o bien a uno del otro. Al final, el bando que ganó no se lo perdonó y supongo que estará en alguna cuneta o con otros en alguna tumba común. Pero era un hombre que compartía su inteligencia mental e incluso la emocional con sus actos. A lo mejor alguien de ciudad podría haberle llamado “paleto”, pero él era un paleto muy inteligente, porque la inteligencia no lo da el lugar donde vives -aunque influye-, sino las ganas que se tienen de aprender y de “chupar” la sabiduría de tus circunstancias, como si de un vampiro que se alimenta de sabiduría se tratara.

Me encanta disfrutar de los momentos en que mi mente descubre algo nuevo y se abre como el águila abre sus alas, volando entre conocimientos y disfrutando de la inteligencia colectiva.

Y otro año más

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

22-aniversario-nacex-blog-de-carmen

Y hoy cumplimos 22 años. Se dice pronto, pero nada más lejos de la realidad. Son 8030 días (sin bisiestos, ja, ja) y 197.720 horas, casi dedicadas exclusivamente a la tarea de levantar una empresa cuyos aciertos y errores, además, no son sólo de uno mismo. Es un conjunto de muchísimas personas las que componen a este enorme e incansable grupo de trabajo, un equipo que funciona como un engranaje casi perfecto. O perfecto, sin el casi, permitidme que hoy saque pecho, que la modestia ya la dejaré para los 364 días siguientes. Y es que hoy quiero haceros a todos partícipes de lo orgullosa que me siento de todo el personal, empezando por el de mi agencia y siguiendo por el de todas las demás.

Que salgan mal las cosas es fácil; que se hagan bien, con respeto y profesionalidad, eso es más difícil. Pero eso es precisamente lo que vamos a seguir haciendo: hacer las cosas bien. Entre nuestros retos de futuro, el de continuar con la labor que realizamos a diario y el de seguir luchando para que el engranaje nunca falle, por nuestro bien y, sobretodo, por el de nuestros clientes. Sigamos buscando la eficacia en nuestro trabajo, en nuestro día a día, siempre en aras de mejorar la calidad de nuestros servicios, en palabras de nuestro Director General.

Felicidades a todos los que formáis parte de Nacex. Gracias a nuestro equipo humano hemos conseguido cumplir un año más luchando por el liderazgo y el reconocimiento, un reconocimiento basado en la calidad y no en los precios.

¿Estamos preparados para el futuro?

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

barco-recurso-cc

“Espero que este año pueda rodearme de los mejores capitanes para llegar al puerto más adelantado. estoy deseando atracar allí”

Siempre que empiezo un nuevo año tengo la mala costumbre de reflexionar sobre mi futuro. La verdad es que no suelo pensar en el pasado, como dijo aquel “el pasado es un faro que ilumina, pero no un puerto donde llegar”. Y yo la verdad es que poco o nada pienso en el pasado, puesto que lo malo lo olvido y lo bueno ya lo he asumido e interiorizado, por lo tanto, sólo pienso en el futuro en todos los aspectos.

  • Desde que soy abuela, cada vez que miro a mi nieta, pienso que será de ella en el futuro y cuánto tiempo podré yo acompañarla.
  • En mi vida personal, pienso en todas las personas que conoceré que me harán crecer como ser humano y que ampliarán mis conocimientos.
  • En mi trabajo, hacia donde se dirige el negocio del transporte, cuantos cambios podré asimilar y si conseguiré ampliar su valor para que mis descendientes puedan seguir con mi legado.

Pero, como he comentado en otras muchas ocasiones, vivo dentro de una sociedad y no sólo dependo de lo que yo crea o desee, dependo también de que la gente de mi alrededor viaje a la misma velocidad y aptitud que hagan que la línea de vida vaya hacia arriba y no baje en ningún momento.

Leo y leo artículos de los cambios tan impresionantes que se van a producir en pocos años, incluso muchos hablan del 2020, es decir, dentro de 3 años. Puede ser ciencia ficción, pero ¿y si no lo es?, ¿estamos preparados para asumir cambios? ¿o seguimos queriendo estar en nuestra zona de confort? Es complicado, muy complicado, porque hablando con mucha gente de mi entorno, hay más pensamientos negativos y reacios a los cambios que personas que están dispuestos a pensar y poner en práctica todos los futuros cambios.

La verdad es que cuando planteas un futurible, nos encontramos con risas, pero yo creo que son risas de ignorancia, pero esta ignorancia puede que me frene mis avances, es complicado, pero si no hay un buen capitán en varios estadios, nos encontramos con el ralentización de ciertas acciones que hacen que otros puedan coger u ocupar el sitio que te debería de corresponder a ti, pero que un ajeno te lo ha impedido por no querer ni intentar salir de su zona de confort y hay tantos humanos torpes en este mundo que me enfada la situación.

Pero espero que este año pueda rodearme de los mejores capitanes para llegar al puerto que yo estoy deseando atracar en el puerto más adelantado posible.

Todos tenemos un marqués en nuestro interior

Escrito por Liberación 2000. Posteado en El Blog de Carmen

fuego-recurso

Quememos, simbólicamente, todo lo malo del año que despedimos para así recibir pacíficamente lo nuevo que nos traerá el 2017.

Bueno, pues ya estamos en el 2017, dejamos atrás otro duro año y nos ilusionamos en que el acaba de comenzar será el definitivo y que conseguiremos todo aquello que deseamos o nos gustaría conseguir.

Pero antes de que mi vida se arregle por este cambio, tengo que despedir, como se merece, al año que acabamos de despedir, y para eso sólo necesito decir que hasta los coj… he terminado de este año. Y que estoy harta de muchas cosas que las voy a escribir aquí y las voy a quemar como en un aquelarre y así conseguir pasar al año nuevo con el alma pacífica y con nuevas vivencias. Y teniendo en cuenta que se me ha quedado grabada una canción que oí ayer en un programa de televisión paso a indicaros las cosas que quiero desprenderme para el futuro y para ello me quito de la educación y de las buenas maneras y sale el ogro que llevo dentro de mí:

  • Me cago en los adelantos tecnológicos, que hacen que mi vida sea más agradable, hasta que alguien decide tocar algo en el momento menos oportuno y durante días interminables nos hace pasar un verdadero infierno. En positivo, me doy cuenta de los grandes profesionales que tiene esta red, la alta dedicación a esta causa y lo orgullosa que me encuentro con mis compañeros. Me explico un poco. Nosotros trabajamos “On time”, es decir, en todo momento se sabe dónde se encuentra nuestro paquete y se conoce la entrega o la incidencia en el momento de producirse. Pues bien, en plena navidades, con record de envíos transportados, a alguien se le ocurre meter una nueva versión que hicieron paralizar todas las pistolas de toda España. ¿Os lo podéis creer? Pues sí, ocurrió. Y nosotros, con la contingencia acuesta, trabajando como si no pasara nada, dando todo en los últimos días del año, y sin que el cliente notara nada de nada, sólo un pequeño fallo en conseguir las imágenes, pero casi todo entregado en tiempo, con un par. Hablando con una persona de este tema y alabando el trabajo realizado, me dice: “que pronto se os ha olvidado el trabajar como antiguamente”, pues sí señor, se nos ha olvidado por varios motivos, primero porque nadie escribe ya como los antiguos escribas, la vida ha avanzado y porque hemos invertido mucho dinero para que todo funcione correctamente y además nuestros clientes son exigentes y quieren la excelencia, y se lo hemos dado, aunque sin la tecnología. Bravo compis y gracias clientes por vuestra comprensión.
  • Me cago en aquellas reuniones familiares donde al que le toca prepararlo es un verdadero infierno. Y claro, como estáis notando me ha tocado a mí, la nochevieja y el año nuevo. Mis recuerdos de estos últimos días han sido, compras, preparación, cocinar, recoger, volver a recoger, cocinar, vuelta a limpiar y así horas y horas. Me pelé las uvas y les quito los pipos para no atragantarme, pero la verdad, es que se me han atragantado igualmente. Aunque te ayuden, no es suficiente. Coloqué en dos mesas todas las cositas que se pudieran necesitar a lo largo de las agradables veladas, y fue pregunta tras pregunta, falta esto, ¿dónde está esto otro? Una y otra vez mi contestación era a tu lado, en la mesa auxiliar o en la mesa de las comidas. Da lo mismo si comes o no comes, todo es para el resto. En fin, un desastre. Con lo bien que está celebrarlo en un hotel con cena, cotillón, requete-cena, y comida al día siguiente y tú a divertirse que para eso son las fiestas.
  • Me cago en el despilfarro de comidas. Es tirar comida tontamente. Compras mucho para que nadie se queje (imposible porque siempre les falta algo), compras y compras cantidad, como si no hubiera un mañana. Comen al final lo de siempre, pero hay que comprar todo una y otra vez. Se abre la tarrina del foie para untar una sola tostada, se deja abierto para que se estropee y yo liada en otros menesteres, cuando me doy cuenta ya no tenía remedio. Estoy acostumbrada a cocinar desde hace tiempo para mí sola y además siempre a régimen y siempre engordando, sea de paso. Pues en esos días hay que cocinar para 14 como mínimo. No sabes ni calcular las cantidades, en las recetas de google viene para 2, para 4 y cómo mucho para 6, pero no para 14, por lo tanto, hay que ir haciendo reglas de 3 para cuadrar las cantidades. No hay ollas suficientes para tanta comida y al final, todo tu esfuerzo, se queda en una porquería, que no está mal de sabor, pero no queda perfecto.
  • En definitiva, me cago en to, porque muchos somos capaces de ir a manifestaciones para revindicar un mejor salario (pero luego apretamos los descuentos), un mejor horario (pero dejamos el trabajo para el final y se lo damos a otras personas mientras que se van a sus casas), que paguen más los ricos (pero en cuanto nos dan la oportunidad cenamos y comemos como si se terminara el mundo) y lo peor de todo me cago en aquellas personas que se apoltronan en una silla para que les hagan todo en la vida y que piensan que los demás, en esos momentos, somos criadas o chachas para todo.

Y que conste que me encantan las navidades, pero como acabo de quemar todo lo que no me gusta escribiendo este texto, voy a tener un 2017 perfecto junto contigo, mis lectores de este blog, que hace que me sirva de terapia.

Feliz 2017